La lucha política tiene diferentes entes, cada uno con sus luces y sombras que van desde muy inteligentes, tácticos, estratégicos, hasta verdaderos idiotas y torpes.

Claro, incluye en ello a prensa y a seguidores que van desde lo racional y la capacidad de analizar o debatir temas hasta la ignorancia y la falta de talento, conocimiento además, obtusos, cerrados, incapaces de dar cabida a otra opinión que no sea la suya.

Todo político tiene sus seguidores y adversarios, sus alagadores y sus críticos pero existe un caso que no por único, si es especial en Santo Domingo Este, Manuel Jiménez.

Manuel, 3 veces diputado, uno de los líderes indiscutible de Marcha Verde, se atrevió a enfrentar al que se crían era invencible sin una batalla final, Juancito, y fue víctima de una trama de grupos hegemónicos del PLD asociados a elementos del PRM que le cerraron el paso en el 2016, cuando compitió con un partido pequeño desafiando al status cuo, relegando la partido hoy en el poder al tercer lugar.

Manuel regresa para el 2020, entiende que los grandes no dejan pasar a los chiquitos, que el sistema de partido y el tener que, por la corrupción electoral, garantizar delegados que defiendan el voto, entra en el PRM, compite y gana, para terminar aplastando al candidato del PLD en las elecciones generales municipales que le colocan en la Alcaldía del municipio más grande, Santo Domingo Este.

Políticos enemigos vieron sus negocios y «amarres», terminarse. Los amigos llegaron con negocios que el alcalde no aceptó por indignos, las licitaciones comenzaron a ser abiertas y transmitidas Life, se acabó el repartir el presupuesto a dedo, contrario a lo que pensaron compañeros de partido, amigos y enemigos, que creyeron al final sería «uno más».

Los periodistas y comunicadores se apretaron a buscar publicidad y, al no recibirla, se sumaron a campañas continuadas de desprestigio de la figura y su accionar, los políticos comenzaron a conspirar, pagando prensa, y la República Dominicana se llenó de noticias mediáticas negativas, todas, contra Manuel y su gestión en la Alcaldía.

Pasó el tiempo y de cara a las elecciones, luce como la figura a derrotar dentro primero y fuera después, del partido gobernante, y se sabe que las mediciones de todos los partidos, le dan ganancioso incluso, con un voto duro de más de un cuarto del total.

Con estas cifras, la imposibilidad de derrotarlo en el tiempo y posiblemente el no hacer caso a los ataques ni estar respondiendo a estos, ha dado como resultado que, desde lo político hasta en la prensa, nace una franja de personas que se les puede llamar «antimanuelistas» como clasificación a los perdedores de una batalla de descrédito continuada durante meses, millonaria, que no ha dado los resultados esperados.

Si, la arremetida mediática ha tenido sus consecuencias pero en comunicación y mercadeo, basta 15 días para volcar un plato roto, para convertir una marca que está en lo negativo en positivo y, si es en política, todo debe ser oportuno.

Pasarán las elecciones e, independientemente de los resultados, quedará penosamente registrado la franja de resentidos, Odiadores mediáticos, políticos que por quedarse cortos en su accionar terminaron envidiando y esto, desembocando en posiciones mediocres dignas de analizar pues, si hay muchos políticos, pocos son sonido constante, en detrimento de los que quieren ser referencia de algo y no logran serlo.

Manuel es admirado por los grandes líderes de la República Dominicana pero tiende a ser un referente perjudicial incluso para los que se quieren vender como opción sana y transparente, por lo que veremos otras batallas que se librarán entre asombró y asombro no por los adversarios del alcalde sino por la vehemencia de las agresiones verbales y los epítetos que surgen contra él y que nunca contesta, creando aún más indignación, desesperación y resentimiento, convirtiendo la adversion en odio.

Los buenos líderes deben hacer surgir sentimientos, no importa si es a favor o en contra, pero que existan pues, los demás, no son líderes.

@Fdo_Buutrago

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